El arte de volar

Hace mucho tiempo que querría haber escrito esto.
No me da vergüenza admitir que hasta esta semana no pude leer esta obra. Siempre anteponía otros cómics a este. Sabía que me revolvería por dentro y esperé pacientemente a poder leerlo con calma.

Un día u otro tenía que llegar, de modo que la semana pasada alguien lo liberó del préstamo bibliotecario y el cómic El arte de volar, escrito por Antonio Altarriba y dibujado por Kim, cayó en mis manos.

Lo he leído como si de un ritual se tratara. Sentadica en el balcón, durante las mañanas del sábado y domingo, y de cara al sol. El diminutivo lo uso porque mi madre y mi abuela, mi familia materna, son mañas. El cara al sol porque ese cómic es historia viva de la Guerra Civil Española.

El arte de volar cuenta la historia de los noventa años de vida del padre de Antonio Altarriba, que compartieron sangre, sensibilidad por la vida y nombre completo. Desde principios del siglo pasado, Antonio pasó por todas las penurias que pueda sufrir un ser humano. Y lo hizo con entereza, con más fuerza que la que parece que él creía tener y con más inteligencia que tontería como muchos le hacían creer que padecía.
Antonio nació con alma y cerebro de los buenos. Ganas de aprender, ganas de ser libre, ganas de amar. Desafortunadamente, desde pequeño y hasta su muerte, el mundo que le tocó vivir se esforzó para que nunca pudiera desarrollarlas.

Vivió la miseria del pueblo dónde nació, Peñaflor (Zaragoza), las hostias de su padre y sus hermanos y la muerte de su mejor amigo. Vivió la guerra del lado bueno, aunque perdieran. Vivió el éxodo de su país a campos de concentración, las huidas y el hambre de posguerra. Vivió con familias que no eran la suya. Vivió el amor deprisa y tuvo amigos a los que en tiempos de guerra, les das y recibes todo para no volverles a ver nunca más.

Vivió para morir y nacer de nuevo, sin creencias ideales o pasado, y así burlar de nuevo a la muerte en una España franquista. Vivió un matrimonio que acabó seco y desequilibrado y que produciría la única alegría de su vida: su hijo. Cuando parecía haberle cambiado la mala suerte, aún le remataron como a un toro de lidia dejándole de nuevo en la miseria.

De modo que, ya anciano y evitando ser una carga para su hijo, ingresó por cuenta propia en una residencia de ancianos. Allí capeó como pudo el temporal y el 04 de mayo de 2001, Antonio Altarriba decidió demostrar el arte de volar y se suicidó lanzándose desde la cuarta planta hacía la libertad.

Esta obra, dónde su hijo se pone en la piel de su padre y le venera escribiendo su historia, es también un homenaje a mi abuelo y a mis padres. Porque yo también tuve una tía Escolástica y un tío León. Y porque leyendo este cómic, que eleva el género del tebeo a la categoría que se merece, te das cuenta que cuán afortunados hemos, somos y seremos todos nosotros. Antonio padre e hijo, muchas gracias. Felicidades por tu trabajo Kim.

El arte de volar
Ganador del Premio Nacional de Narrativa, PREMIO NACIONAL DE CÓMIC DE CATALUNYA 2010. PREMIO A LA MEJOR OBRA NACIONAL, MEJOR DIBUJO AUTOR NACIONAL y MEJOR GUIÓN NACIONAL 2009 en el XXVIII Saló Internacional del Cómic de Barcelona. PREMIO MEJOR GUIÓN HISTORIETA REALISTA XXXIII Premios Diario de Avisos 2009. PREMIOS DE LA CRÍTICA 2010 AL MEJOR GUIÓN NACIONAL Y A LA MEJOR OBRA NACIONAL. PREMIO NACIONAL DE CÓMIC 2010 del Ministerio de Cultura.

Nº Páginas: 208
Autor/es: Antonio Altarriba – Kim
Fecha Edición: 14/05/2009
Precio: 34 €

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5 thoughts on “El arte de volar

  1. Sandra … te escuché el día que hablaste de él en tu programa de radio … pero sinceramente … y te lo he dicho varias veces. Cuando escribes, y mira que me encanta escucharte, pero cuando escribes. La percepción, por lo menos a mí, me cambia … y transmites … me encantará leerlo … pero a su debido tiempo … el tema de los padres me toca demasiado … para mí, que casi no conocí al mío, pues no sé … es delicado. Que increíble declaración de amor, humildad y principios. De tal palo, tal astilla … que dos seres humanos tan maravillosos.

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    1. Bueno cariño, cn la calma siempre. Fíjate lo que he tardado yo en leerlo por la misma razón. Sabía que aquello removería por dentro, no por mis padres sino por mis abuelos, y así fue.
      Pero lo hizo positivamente, tuve una sensación de estar en mi sitio, de ser afortunada…
      Eso fue. Un regalo.

      Oye Retro… yo no he hablado en la radio de este cómic… o si? si? pues no me acuerdo.

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